Frithjof Schuon: Pérolas de um Peregrino
Hay personas que se atormentan por faltas incluso ligeras que cometieron en un pasado incluso lejano, mientras que en el presente hacen lo que agrada a Dios. Pues bien, es una falta echarse en cara lo que Dios no nos echa en cara.
Dios no nos echa en cara un pecado del que tenemos plenamente consciencia y que tenemos la intención sincera de no volver a cometer, si al mismo tiempo practicamos lo que Él exige y lo que nos acerca a Él.
Por lo demás, Dios no nos pide abstractamente que seamos perfectos, sino que nos pide concretamente que no tengamos un determinado defecto y que no cometamos un determinado pecado o una determinada necedad.
Por otra parte, no hay que preguntarse si Dios exige de nosotros esto o aquello; si cumplimos lo que Dios nos pide ciertamente -a saber, la oración, las virtudes elementales y las actitudes razonables- sabremos ipso facto lo que Él nos pide eventualmente y por añadidura.
Dios no nos pide lo que ignoramos, como tampoco nos echa en cara lo que ya no existe.O Esoterismo como Princípio e como Via
Ananda Coomaraswamy: ARTIGOS SELETOS DE METAFÍSICA — DANTE